GUSTAVO NÁPOLI

El rugido del león

Un 1 de abril de 1967 nacía en Mataderos (Buenos Aires) Chizzo, voz y guitarra de La Renga. Símbolo de la autogestión en el mundo del rock argentino e ídolo de masas.

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Por: Leandro Llona

Su infancia fue atravesada por la etapa iniciática del rock argentino de los 70, y a los 14 años le compró su primera guitarra criolla a un compañero de escuela con plata que había juntado trabajando de plomero.

Teniendo la referencia del sonido de Vox Dei, Jimi Hendrix, Neil Young, Steppenwolf y Manal en la cabeza, Gustavo Fabián Nápoli –Chizzo- hizo intentos deliberado por llegar a una viola eléctrica, incluso poniéndole cuerdas de acero a su criolla.

Chizzo

Más tarde pudo comprar una Faim 335 y empezó a hacer sus primeros riffs y a buscar ese sonido potente que lo caracteriza en la actualidad. Según cuenta, hace algunos años rescató esa guitarra que había quedado prácticamente desarmada y volvió a ponerla a punto con la ayuda de un luthier para poder sentir, una vez más, aquel sonido que lo acompañó de adolescente. Además, dice, que con ella compuso varias canciones de “Pesados Vestigios”, el más reciente de los discos de La Renga.

Cuando apareció Nirvana en las radios y disquerías locales, la crudeza de Kurt Cobain en temas como “Smell like teen spirit” le llamó tanto la atención que supo que necesitaba buscar un sonido de esas características.

“Y hay un cartel, te invita a entrar,
adentro suena un rock caliente”
(Somos los mismo de siempre – La Renga)

Formó su primera banda con compañeros de secundaria y empezó a tocar rock desde el principio. Esa formación iniciática se llamó Origen. “Nos juntábamos con algunos compañeros de la secundaria a tocar todos los fines de semana. Un día, de pasada al colegio, conocí a un grupo de pibes que se juntaba en la esquina de la calle Homero y Garzón a tocar la guitarra, de esos encuentros surgió el primer proyecto que se llamó Origen. Después de esa banda vinieron otros encuentros con unos amigos de la nocturna donde tocábamos un tipo de música a la que llamamos Industrial”, cuenta Gustavo en la biografía de la web oficial de La Renga.

Hacia 1988, en Mataderos, él junto con Raúl “Locura” Dilelio y los hermanos Tete y Tanque Iglesias se juntaron a celebrar una noche de rock y hacer algunos temas juntos. Esa fue la génesis de lo que tiempo después de llamaría La Renga, una de las bandas más importantes del rock argentino desde su nacimiento hasta hoy.

Empezaron zapando y haciendo covers de los clásicos que los habían influenciado, y tiempo después decidieron llamarse La Renga, ya que -según cuentan- siempre les faltaba una pata para estar bien encaminados y que las cosas salieran bien.

En 1991 grabaron su primer disco, todavía con Locura Dilelio en la formación. Se llamó “Esquivando charcos” y tuvo también a Chiflo Sánchez (por esos días saxo de los Auténticos Decadentes) en los vientos. El disco tiene la particularidad de que de los nueve temas que forman la lista solamente siete fueron fruto del estudio de grabación, los otros dos -que resultaron de los más aceptados por el público- se grabaron directamente en la sala de ensayos.

“La nave del olvido” y “Blues de Bolivia” se convirtieron rápidamente en un éxito entre el séquito de seguidores de La Renga pese al sonido crudo de su grabación. Inicialmente hubo 1000 copias del disco, que se vendieron en los recitales. Los fanáticos después empezaron a copiárselos en cassettes y a pasárselos entre las sombras. La Renga crecía, y crecía desde abajo con su gente, como debe crecer un verdadero grupo de rock.

Chizzo

Con el faro de Los Redondos como símbolo de la autogestión, La Renga empieza su carrera desde una vereda 100% independiente. Sin productores ni discográficas, empiezan a tocar por los barrios de Buenos Aires y a viajar por el interior haciéndose conocer.

Esa ruta los llevó a su primer estadio Obras Sanitarias, en 1994, al que llegaron por su cuenta y sin pedirle permiso a ningún empresario de la música. Ese año vino “Adónde me lleva la vida” (en 1994), pero fue en 1996 cuando la grabación de “Despedazado por mil partes” los catapulta a posicionarse como la banda del momento.

“Voy queriendo ser libre,
encontrar mi lado salvaje,
ponerle alas a mi destino,
romper los dientes de este engranaje”
(Hablando de la libertad – La Renga)

El disco vio la luz ese mismo año y fue nada menos que Ricardo Mollo el encargado de la producción. Según cuentan, él fue el que los ayudó a conseguir el sonido que estaban buscando e incluso invitó a Chizzo a su casa para que eligiera la guitarra que quiera.

Se armó un set con una Gibson SG americana y un amplificador Vox AC30 valvular. El sonido vintage y el calor de las válvulas se ve reflejado en lo que es considerado una de las obras maestras de la banda.

Desde el tema 1 hasta el 11, “Despedazado por mil partes” es una lista de canciones que no solamente muestran versatilidad y estilo, sino que quedaron grabadas en la historia del rock argentino de los 90 y forman parte de la banda sonora de la vida de toda una generación.

Tiene la influencia de los libros de Carlos Castaneda mezclada con las vivencias de Chizzo y Tete en un viaje al norte que hicieron en sus motos. Los paisajes, las charlas con originarios y el rugido bravo de la moto suenan en cada acorde de uno de los discos fundamentales de nuestro rock.

Chizzo

En el mismo año en que La Renga se consagraba con temas como “Balada del diablo y la muerte”, “Cuándo vendrán” y “Veneno”, los noticieros empezaron a narrar la serie de denuncias y acusaciones que la banda empezaba a tener por parte de la comunidad de Bolivia.

El mítico “Blues de Bolivia” de su primer disco había llegado a oídos de personas que se vieron afectadas pese a que su intención nunca fue esa, y los acusaron de apología de la droga y discriminación hacia la comunidad del norte. Finalmente la canción fue prohibida en conciertos y radios, y no pudieron tocarla ni difundirla por los medios.

CHIZZO Y AMIGOS

A lo largo de su vida, Chizzo tuvo la oportunidad de conocer a varios de sus ídolos: tocó y zapó con monstruos como Alejandro Medina, Javier Martínez, Edelmiro Molinari y el Carpo. De este último se hizo muy amigo, compartiendo no solo escenarios sino rutas y viajes en moto.

“El rey se ha muerto
pero no se ha olvidado”
(Hey hey my my – La Renga)

En los shows de La Renga en el estadio de Huracán (la grabación de “Insoportablemente vivo”, en 2001, y “El ojo del Huracán”, en 2004) Pappo fue uno de los invitados especiales, interpretando el tema “Hey hey my my” y haciendo solos de guitarra magistrales.

La interpretación de La Renga y el Carpo en ese último concierto se convirtió en un mito, tanto por la emotividad del momento como por el peso nostálgico de una letra que habla de la historia de un tipo que lleva el rock su máxima expresión y, pese a haberse muerto, no se ha olvidado porque el rock and roll no muere.

ESTACIONES DE TINTA NEGRA

Fernando Vera es uno de esos amigos de la infancia de Chizzo que hoy forma parte de la familia renga trabajando junto a la banda. “Estaciones de tinta negra” es un libro que editaron juntos, con poemas y fragmentos en forma versos que recorren espacios de varios mundos con un manto de misticismo y oscuridad muy característico.

Las hojas son de color negro y las letras están impresas en blanco, lo contrario a cualquier libro corriente que pueda encontrarse en una biblioteca o librería. Cuenta también con ilustraciones y dibujos que acompañan a algunos versos, y la mano mágica de quien supo ser el autor de varias de las letras más fundamentales del rock nacional.

Escenas con diablos y baldíos, con mundos e inframundos, con estrellas y bestias fantásticas, llenan las hojas de un libro que se parece más a un viaje interior que a una lista caprichosa de poesías. Es recomendable para cualquiera que disfrute de las letras de La Renga darse una vuelta por “Estaciones de tinta negra” para conocer otra faceta de Gustavo y descubrir su pluma sin el calor de las válvulas y la distorsión.

Chizzo

ÍDOLO DE MASAS

La carrera de La Renga es, sin dudas, un ejemplo de coherencia, laburo, independencia, hermandad y espíritu rocanrolero del más puro y ortodoxo. Desde siempre estuvieron junto a sus seguidores y se mantuvieron en una vereda independiente que los llevó a acompañar siempre las causas que creyeron justas y necesarias.

Chizzo fue considerado por la revista Rolling Stones como uno de los 10 mejores guitarristas del rock argentino de todos los tiempos, compartiendo ese podio con monstruos como Pappo, el “Tano” Marciello, Ricardo Mollo y Gustavo Cerati.

Es, sin dudas, un compositor de letras memorables y un violero versátil y potente. Es uno de los exponentes que van a figurar en los libros de historia de las próximas décadas como impulsor del rock duro de los 90 y símbolo de la autogestión en el mundo de la música popular.

¡Feliz cumpleaños, Gustavo, el rock criollo te saluda!