ROCK EN EL RECUERDO

El día que Sumo se metió entre los grandes

Un 20 de marzo de 1982, la banda de Luca Prodan se presentaba por primera vez en el festival Rock del Sol a la Luna junto a Riff, Baglietto, Orions, Memphis, Violadores y Los Abuelos de la Nada. A 35 años de ese show, un repaso y algunos datos en 4MROCK.

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Por: Leandro Llona

Sumo se gestó en Argentina a principios de los 80, trayendo una serie de estilos y lenguajes musicales hasta el momento impensados en nuestro país.  Puso al reggae en la escena del rock nacional y sembró los vestigios el new wave, antes de que Virus o Soda Stereo presentaran en público sus primeras canciones.

Trajo punk, trajo folk, trajo mezclas de rock pesado con reggae distorsionado, y cantó en inglés en una época en la que todo el mundo trataba de ponerle voz criolla a sus canciones.

En ese contexto, en marzo de 1982, la banda que con los años se convertiría en un ícono indiscutible del rock argentino se presentó por primera vez ante un público masivo en el marco del festival Rock del Sol a la Luna, que tuvo lugar en el estadio Estudiantes de Buenos Aires.

Sumo foto 1

En esos días la formación de Sumo era una mezcla total de estilos, personalidades y nacionalidades. Estaba Luca en la voz, Germán Daffunchio y Ricardo Curtet en guitarras, Alejandro Sokol en bajo y Stephanie Nuttal, una joven venida de Inglaterra, en la batería.

Curtet sería uno de los primeros en abandonar la banda, que con el tiempo se iría moldeando hasta llegar a su formación definitiva.

Según cuentan, el primer show de Sumo arriba de un escenario fue para amigos, familiares y vecinos de Hurlingham en el patio de la casa de Timmy Mckern, amigo de Prodan de la infancia. Fue a finales de 1981 y ya habían empezado a grabar de forma casera su primer demo con temas bilingües.

Al festival Rock del Sol a la Luna asistieron unas 20.000 personas y fue su primera aparición ante un público de esa magnitud. Riff, Orions y Violadores eran los platos fuertes y Sumo se presentaba en el afiche como una banda  inglesa, con el tagline “England” seguido del nombre.

A ellos les tocó armar y subir justo antes de Riff, mientras se escuchaban los gritos de las camperas de cuero que coreaban “¡Y dale Pappo, dale dale Pappo!” esperando al Carpo, Vitico y sus ruedas de metal.

Sumo

Luca fue el último en subir al escenario y lo hizo con un gorro jamaiquino y unas rastas falsas que colgaban a los costados. Lo hizo serio y caminando despacio. Se paró ante la horda de botas y cadenas y se sacó el disfraz dejando ver la cabeza redonda y pelada que lo caracterizaba. Algo raro para la época, ya que el músico que no tenía melena mínimamente tenía pelo que lucir.

Ese fue el momento exacto en que Luca se plantó frente al público argentino y puso su primer pie en las páginas de nuestros libros de historia. Aquel 20 de marzo de 1982 Prodan encaró a la monada de frente y dijo, en un castellano rústico con pinceladas de inglés e italiano: “¡A Pappo le juego una carrera tomando ginebra hasta Rosario ida y vuelta!”.

Hubo un momento de silencio tajante y el público estalló en risas y aplausos. Estaba confirmado: Luca se la bancaba. 

A partir de esa noche épica en el estadio Estudiantes de Buenos Aires nada en el rock argentino sería igual. Sumo apareció para quedarse. Empezó a romper moldes, válvulas y cabezas con letras, ritmos y acordes que avanzaban con fuerza en la escena porteña de los 80.

Sumo

Dos semanas más tarde estalló la guerra de Malvinas y la familia de Stephanie Nuttal decidió que no era una idea prudente que su hija viviese en un país que estaba en guerra con el suyo. Se la llevaron, Sokol pasó a la batería y Diego Arnedo apareció para colgarse el bajo y podar la niebla de Hurlingham con una fuerza que mantiene hasta hoy.

Más tarde llegarían Ricardo Mollo, Roberto Petinatto y “Superman” Troglio hasta establecer la última y más aceitada formación de Sumo, que llenó varios estadios de Obras y grabó discos memorables.

Luca murió un 22 de diciembre de 1987, dejando huérfanos a los integrantes de Sumo y a un montón de jóvenes que asistían a sus shows con la cabeza lista para ser rota de un hachazo italo-escocés. Pasó a la eternidad como el tipo que dio vuelta todo lo que conocía la música popular argentina hasta su llegada al país, y sigue vivo en cada álbum de Divididos y Las Pelotas.

En 2007 los miembros vivos de Sumo se juntaron después de 20 años en el festival Quilmes Rock para brindar con acordes a la salud de su fundador. Hicieron varias canciones que quedaron inmortalizadas en los corazones de los presentes; y se abrazaron entre risas y llantos recordando a su creador.