MARISA FERZOCO

“El rock es sentimiento, pasión y unión”

En el Día Internacional de la Mujer decidimos contar una de las cientos de historias que no suelen trascender. Fanática de Pappo y Vox Dei, con asistencia perfecta en las 17 ediciones del Cosquín Rock. Hoy, busca que su nieto de tres años siga sus pasos.

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Por: Maxi Ibáñez

Foto: Mara Sosti

Marisa Ferzoco es una de las protagonistas de las tantas historias que merecen ser contadas, a pesar de no tener una guitarra colgada de sus hombros o estar al frente de una banda. Alguien que, desde el anonimato, supo convertirse en una pieza más – y no menos importante – del engranaje que le da vida al circuito del rock. Fanática de los sonidos distorsionados, las obras musicales de Pappo y Vox Dei, como el género gótico y el mismísimo Cosquín Rock.

Marisa – empleada de la Municipalidad de General Pueyrredon (Mar del Plata/Batán) – tiene 56 años, tres hijos y un nieto de tres (Benjamín) al que intenta sembrarle la semillita del rock. “Cada vez que nos quedamos solos, le pongo Pappo así empieza a sentir la misma pasión que la abuela”, apunta entre risas y luego de confesar que “desde el 2001 voy al Cosquín Rock, no fallé siquiera una vez. José Palazzo lo organiza muy bien, la tiene clara”.

Marisa – madre de tres hijos: Rodrigo (30), Gonzalo (26) y Diego (23) – sostiene que “el rock es sentimiento, pasión y unión”, a la vez que lamenta, entre risas, no poder compartirlo con sus amigas: “Ellas son más romanticonas, si hablamos de rock se aburren. Entonces prefiero ni tocar este tema”.

Desde algún bar céntrico de Mar del Plata, apenas unos días después de pasar una “inolvidable” estadía en Santa María de Punilla – localidad cordobesa que alberga, ya hace un par de años – el festival de rock más importante de la Argentina –, cuenta que su pasión por el rock nació hace bastante, cuando, según dice, estaba mal visto que una mujer asistiera a un recital.

Esto nació de muy chica. Vox Dei fue la banda que me marcó sin dudas… sobre todo cuando me compré el vinilo de “La Biblia”, qué disco por favor… Después apareció Pappo y me volvió loca”, resume en apenas unos segundos, llena de felicidad.

“Ahora pasó el tiempo y sigo sintiendo las mismas cosas que al comienzo de todo. Con una diferencia: cuando voy a recitales veo más mujeres que hombres. Lo que me llama la atención, para bien claro, es que las mujeres se emocionan mucho con el rock. Eso no pasaba antes. Soy de una generación que las mujeres tenían que cuidarse mucho, no hacer bardo… ahora incluso hay bandas con integrantes mujeres muy buenas, como Eruca Sativa, Inazulina…”, agrega Marisa.

Marisa Ferzoco

“Hace 17 años, no había un festival como Cosquín Rock en la provincia de Buenos Aires. Cuando surgió, fue atrapante de movida. En el mismo escenario que el mítico Cosquín (Plaza Próspero Molina), con todo lo que significa. Llevar el rock a Córdoba, generando un espacio para la juventud, aunque yo ya tenga mis años… fue magnífico”, suelta Marisa luego de, esta vez, haber viajado sola a Santa María de Punilla: “Este año no me pudieron acompañar mis hijos”.

“Cuando voy a Punilla, ya tengo dónde parar: en la casa de unos amigos que conocí precisamente allá. Esto es lo que genera el rock: amistades. Allá te encontrás con mexicanos, chilenos y argentinos de todas partes, del sur y del norte. Por eso al Cosquín Rock no lo cambio por nada”, dice quien, en la última edición, se “emocionó mucho” con el show de Attaque 77: “Me fascinó, me llenó el alma de felicidad”.

-¿Por qué esta admiración hacia Pappo?

-Porque él fue el que mejor representó al blues en nuestro país. Después se puso más pesado y me siguió gustando (risas). Cada vez que lo veía tocar en vivo me hacía sentir muy feliz. Hasta tuve la suerte, por decirlo de alguna manera, de verlo un par de días antes de su muerte. Fue en Elvis Café, en el último recital que dio. Éramos pocos, pero qué noche inolvidable… en ese escenario, una vez dijo: ‘Yo tengo que morir arriba de un escenario o arriba de una moto’. Y murió andando en moto…Las noches de Pappo en Elvis eran mágicas, tocaba para 50/70 personas, algo muy íntimo.

-De las bandas nuevas, ¿alguna que te guste más que otra?

-Callejeros. Para mí, fue la última gran banda que apareció en escena. Pato mostró un rock bien barrial, under, no como otras bandas que se copian entre sí. Callejeros abrió un camino muy lindo, pero lamentablemente pasó una tragedia que nos marcó a todos. Yo tengo bien en claro que la música no mata.

EL GÉNERO GÓTICO, SU OTRA GRAN PASIÓN

En la edición 2014, Marisa se topó con Inazulina, una de las bandas que más le ha llamado la atención en el último tiempo: “Fue Diego, uno de mis hijos, que me avisó que estaban tocando música gótica en un escenario. Estábamos recorriendo el predio y nos fuimos para ahí. Me paré a un de metros del escenario, les saqué fotos y me re contra entusiasmé con lo que hacían”.

“A tal punto que cuando terminó el show, Carolina Bakos (cantante) bajó del escenario a saludarme y convidarme cerveza. Ahora somos amigas en Facebook, me invitaron a un evento gótico a Buenos Aires y fue una emoción total. Ahora tienen ganas de venir a tocar a Mar del Plata, ojalá se pueda dar. Mucha gente se asusta con la música gótica, pero es un género muy bello. Hay que apreciar la puesta en escena, el vestuario, la sincronización de los instrumentos, las voces… es algo hermoso”, concluyó.