DON VILANOVA

“La guitarra es una compañera constante en mi vida”

Uno de los violeros más virtuosos y legendarios de Argentina, que acompañó a Pappo como músico y amigo, habló con 4MROCK en el marco del Día Nacional del Guitarrista.

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Por: Leandro Llona

Fotos: Facebook Miguel Vilanova.

Miguel Vilanova, conocido también como Botafogo, se desarrolló desde muy joven en el campo del blues eléctrico y acústico, y formó parte de varias de las bandas más importantes de nuestra historia.

Amante de la guitarra (criolla, acústica, eléctrica), uno de los instrumentos más populares del mundo, que aparece en los libros de historia desde hace siglos, acomodándose siempre a épocas, geografías y estilos musicales diferentes.

Mi primera guitarra fue una pequeña criollita que me regaló mi hermana, Rita Vilanova”, recordó el músico. “A esta altura la guitarra es una compañera constante en mi vida, me ha permitido vivir. La guitarra es el universo con piel de árbol”, dijo con motivo de conmemorarse, en Argentina, el Día Nacional del Guitarrista -en honor al nacimiento de Norberto Napolitano. He aquí la palabra del amigo, colega y compañero de escenarios de Pappo, en conversación con 4MROCK. 

Botafogo

-Cuando te sentás a tocar, ¿preferís improvisar, componer o interpretar?

-La interpretación te da una idea de estar encarrilado, en mi caso, con el Wincofon como maestro, y también de mirar y escuchar a tantos compañeros que tuve. La improvisación va generando sentimientos mientras surge material melódico de las cosas practicadas, afanadas, lo que podría también llevarte a la composición. Todo de manera intuitiva en principio, luego en mi caso tuve la suerte de tener grandes maestros en las tres áreas. Ocurrió ya de grande, pero me moldeó más.

“El blues llega a mis oídos por la radio”

El blues nació a fines del siglo XIX a orillas del Mississippi, Estados Unidos. Los esclavos que trabajaban en las plantaciones inauguraron un género que recorrió el mundo y se convirtió en uno de los preferidos de los amantes de las seis cuerdas. Tuvo sus primeras apariciones en público en los antiguos circos, donde entre los demás personajes y espectáculos se presentaba una negra cantando blues.

-¿Cómo llegaste a escuchar blues?

-El blues llega a mis oídos por la radio, una pequeña Spica que estaba prendida día y noche en mi casa. Louis Armstrong, su voz y su trompeta eran los protagonistas. También los arpegios de Oscar Alemán, pero fue con el sonido de la guitarra de Pappo que mi piel conoció eso de estremecerse.

“Blues en la radio” – Don Vilanona (programa En Estereo)

“Pappo en mi vida ha sido y sigue siendo
mi maestro, mi inspiración y mi amigo”

Cuando tenía 17 años Botafogo debutó como músico profesional acompañando a Pappo en el bajo. Desde ese momento acompañó al Carpo en varios de sus proyectos como amigo e instrumentista. “Pappo en mi vida ha sido y sigue siendo mi maestro, mi inspiración y mi amigo. Fue el que me demostró, en el arte, lo que era la generosidad, la perseverancia, la no especulación, la búsqueda, el trabajo, el dar oportunidades a nuevos músicos, a hacer otra obra, a decir las cosas que observas sin vueltas, a tocar blues con cinco notas”, comentó Don Vilanova.

Además de su carrera como músico, Miguel escribe libros y métodos de guitarra. Transmite su conocimiento de manera gráfica e invita a todo el mundo a sumarse al tren del blues y aprender sobre el género que acompaña su vida desde hace muchos años. “Empecé a tener ganas y necesidad de escribir, resumir y adaptar a guitarra mucho del conocimiento que iba adquiriendo en mis estudios”.

“No fue sino con el apoyo del gran maestro Gustavo Gregorio, que me arengó a estudiar y a plasmar los conocimientos para que flotaran en botellas tiradas al mar de los ávidos de crecer. Sin él hubiese sido imposible. De todo esto hace ya más de veinte años”.

Botafogo

EL ROCK NACIONAL Y LOS MONSTRUOS QUE LO CREARON

A mediados de la década de los sesenta empezaron a esbozarse los primeros destellos del rock argentino de la mano de Los Gatos, “La Balsa”, “Rebelde” y la camada fundacional del género en nuestro país. Los titanes de la época surgían desde abajo, dando forma a los cimientos reuniéndose en lugares como La Cueva y La Perla.

-¿Qué significa el rock nacional para vos?

-Ciro Fogliatta me enseñó a nombrarlo, rock argentino. Mejor que nacional. En España, por ejemplo, yo tocaba “rock a lo argentino”, ya que el rock nacional era el español. En mi caso toda la muchachada del rock argentino naciente, allá por mediados de los sesenta del siglo pasado, pintaron mi vida de colores. Hicieron la banda de sonido de mi vida más linda que se podía tener en el ámbito de una Argentina triste, gris, enferma, mediocre y atrasada. Ellos cambiaron mi vida y me dieron ganas de ser como ellos, al menos desde el punto de vida del arte. Me llevaron a otras áreas de conocimiento, lo que ensanchó mi cosmovisión de la vida. Spinetta, el Expreso Imaginario, siempre Pappo, el Negro Medina, Black Amaya, Starc, Lebón, Kubero, todos en general.

¿Podrías elegir un disco de la amplia discografía de nuestro rock?

-El volumen uno de Pappo’s Blues y el primero de Almendra, sin dudas.

“Los más grandes me siguen protegiendo
espiritualmente de la mediocridad de hoy”

Con el paso de los años y las décadas, la música popular argentina fue buscando nuevos horizontes y aparecieron otras bandas y solistas que pusieron su cuota para seguir avanzando en una huella abierta hace cincuenta años.

“Los más grandes me siguen protegiendo espiritualmente de la mediocridad de hoy, salvando los gloriosos que siguen apareciendo, aunque escondidos de los medios que eligen presentarles a la pibada pescado podrido”, disparó. “Hay híbridos muy buenos de estilos, pero hay algunas cosas antojadizas muy berretas, pero que llenan estadios. Y los productores y el negocito, junto a los medios, tienen que agarrarse de cosas, protoartistas e hipoestrellas creadas a los ponchazos”.

En el Día del Guitarrista es condición necesaria ir a las fuentes y buscar la palabra autorizada. Hablar con esos músicos que llevaron al instrumento a lo más alto de la complejidad y el sentimiento deja enseñanzas imposibles de reemplazar.

Cada pentagrama de Don Vilanova aporta magia, estudio y corazón al blues criollo, un estilo que se vive y se siente en todos los rincones del país. Cada palabra de Botafogo es una muestra de humildad y agradecimiento hacia los impulsores del rock argentino; un saludo, un guiño y una quitada de sombrero ante su amigo y maestro: Norberto Aníbal Napolitano, Pappo.

“Blues para mi guitarra”, cover de Pappo en Chacabuco (2004) Del DVD “Blues maestro”