SERGIO MARCHI

“Pappo es el gran guitarrista eléctrico del rock argentino“

El 10 de marzo, cumpleaños de Norberto Aníbal Napolitano, se celebra el Día Nacional del Guitarrista. “La tocó como nadie, y lo digo como fan y sin ningún interés en sonar imparcial”, dijo el periodista de rock y escritor de “El hombre suburbano”.

Compartir




Por: Leandro Llona

Pappo fue uno de los violeros más trascendentes de Argentina y dejó su huella en varias de las bandas fundacionales de nuestro rock. Es por eso que cada 10 de marzo se celebra el Día Nacional de Guitarrista en honor a su nacimiento.

Sergio Marchi, escritor y periodista de rock, lanzó su biografía en 2011 bajo el nombre de “El hombre suburbano”. Son 511 páginas que recorren la historia de la familia Napolitano, los años del Carpo dentro y fuera del país, sus experiencias musicales y personales, y los aspectos más íntimos de la vida de Pappo y Norberto, dos tipos unidos pero distintos.

“Pappo es el gran guitarrista eléctrico del rock argentino, y todo el mundo lo reconoce como una pieza fundamental en el desarrollo del lenguaje de la viola eléctrica”, comentó el escritor a 4MROCK. “La tocó como nadie, y lo digo como fan y sin ningún interés en sonar imparcial porque, lógicamente, al haber escrito su biografía tengo un cariño inmenso por el personaje”.

Pappo

 -¿Recordás cuándo fue la primera vez que lo escuchaste?

-No recuerdo la ocasión de la escucha, pero para mí ir a ver a Pappo’s Blues en el teatro Estrellas en 1978 fue como la iniciación de algo. No fue un show memorable, pero fue un momento trascendental en mi vida. Por alguna razón era importantísimo ir a ver a Pappo.

Hacia fines de los setenta, Argentina atravesaba una dictadura militar autodenominada Proceso de Reorganización Nacional. Por esos años ser joven era difícil y estar ligado al mundo del rock significaba caminar siempre cerca del precipicio.

En esos años Pappo seguía tocando y siendo un engranaje activo en el circuito. Primero con Pappo’s Blues y después con Riff, calentó las válvulas en señal de libertad y puso el volumen al mango para llevar alegría y distorsión a los oídos de los más jóvenes.

“Riff fue uno de los grupos que
modeló el heavy metal argentino”.

¿Cómo era ir a un recital en esa época?

-En realidad no te dabas cuenta, al menos por el lado de la gente que tenía de mi edad: habías nacido con eso. Las cosas eran así, milicas, ya dabas por descontado el patrullero en la puerta, y estar preparado para rajar ante alguna complicación. Una vez sola caí preso, en diciembre de 1981; nos hicieron tocar el pianito, nos retuvieron algunas horas y terminamos desayunando en la esquina de Belgrano y Azopardo. Ese fue mi breve paso por toxicomanía. Me hicieron precio, dadas las horribles cosas que sucedieron.

-¿Qué papel jugó Riff en esos años?

-Riff fue uno de los grupos que modeló el heavy metal argentino, así que como era de esperarse nació en la peor época posible: en dictadura. Sin embargo, pudo desarrollarse y generar su propio público. Era también un desafío rockero a Serú Girán por la supremacía del rock, y en un punto Riff lo ganó cuando siguió al tiempo que Serú se desarmaba, o sea que fueron emperadores durante unos pocos meses hasta que la guerra por Malvinas trajera un mar de popularidad que nadie esperaba, y un montón de cosas cambiaran.

La edición 2005 del Cosquín Rock tuvo entre sus espectáculos un set en el que Pappo y Charly compartieron escenario. El esperado encuentro no se había concretado nunca, y quienes tuvieron el privilegio de estar presentas lo recuerdan como un momento épico.

Hicieron “Popotitos” y “Desconfío de la vida”, clásicos interpretados por Pappo’s Blues y Serú Girán, ahora traídos al presente por dos monstruos que se sacaban chispas en medio de las sierras de Córdoba. “Lo ví mucho después en YouTube, y me pareció como un show teatral; el modo en que se trataban Charly y Pappo, como dos boxeadores que se investigan en el primer round”, recordó Sergio.

“Verlo a Charly cauteloso frente a Pappo, me produce una ternura especial. Y Pappo, en ese show, es como que descubre que Charly puede tocar de un modo genial cuando se lo propone. ¡Y que sabe tocar blues!”

MÚSICO, PERIODISTA Y ESCRITOR

Sergio Marchi es uno de los periodistas de rock más importantes y reconocidos de Argentina. Hace varias décadas que se desenvuelve en el área y en la actualidad conduce Kilo Vivo, los domingos a las 19 por Nacional Rock 93.7.

-¿Cómo te iniciaste en la actividad?

-Oficialmente, a través de una respuesta a un aviso libre de la revista Pelo que había puesto José Luis Alfonso. Fue en 1979 y comenté show y disco de Serú Girán (La Grasa). Yo sabía que me interesaba profundizar en esos dos formatos, pero era un hobby y no un trabajo. Mi primer trabajo debería ser la primera vez que me pagaron por tocar música. Lo que me inicia a mí es la música. Eso debe haber sucedido en los primeros ’80.

En su juventud, Sergio estudió batería, aprendió a leer partituras y tocó en varias de las salas más importantes de Buenos Aires. Su pasión por el rock, la música y la escritura lo llevaron a combinar campos y escribir libros memorables.

“Room service: la escandalosa vida de las estrellas de rock” se convirtió en uno de los textos que resultan imposibles de pasar por alto para aquellos que disfrutan de la literatura rocanrolera.

Entre su bibliografía también se encuentra “The Beatlend: los Beatles después de los Beatles”, “El rock perdido” y “Cinta testigo”. Fue el encargado también de escribir “El hombre suburbano” y las biografías de Charly García y Roger Waters.

-Escribiste sobre Charly, Roger Waters y Pappo: García vivo y de cerca, Waters vivo en otro continente y el Carpo -lamentablemente- muerto, ¿cómo fue abordar las biografías en condiciones tan dispares?

Fueron absolutamente distintas; cada libro es diferente, tiene una vida propia, una mitología a su alrededor que también es personal. En Charly puse la mente, en el de Waters el oficio, porque tuve pocos meses para hacerlo, una de esas ocasiones de “ahora o nunca”. En el de Pappo puse todo, fue una gran experiencia periodística porque en un punto requería mucho oficio para encontrar a los personajes, averiguar lo que no se sabía, y documentarlo. Pappo requería una mente periodística, porque había períodos completamente ciegos. Esa clase de libro se consigue con la ayuda de muchos músicos que recuerdan las cosas que vivieron junto a monstruos como Charly o Pappo. En el de Charly también hubo que poner mucho el cuerpo. Los dos fueron experiencias transformadoras. Ambas insumieron muchísimo trabajo: cuatro años cada uno de esos libros.

B.B. King, uno de los guitarristas fundamentales en la historia del blues de Estados Unidos y el mundo, invitó a Pappo a tocar al Madison Square Garden a principio de los 90 y afirmando que era uno de los mejores violeros del mundo.

-¿Pudiste conocer a BB King?

-Al maestro BB King lo traté en tres ocasiones. La primera, en un reportaje por radio junto a Juan Alberto Badía, la noche anterior había viajado a Mar del Plata y a la mañana siguiente, sin dormir, emprendí la vuelta para estar en la radio y conocer a Mr. King. La segunda ocasión fue al año siguiente, en el mismo programa, pero haciendo la nota yo solo porque Badía estaba de viaje. Y la tercera fue ese breve encuentro que narro en el prólogo del libro de Pappo. Todos fueron muy especiales; BB King tenía un don de gentes finamente desarrollado, y todo trato con él era un momento delicioso.

Pappo y B. B. King

La narrativa de Sergio Marchi es propia de un periodista que carga en sus espaldas la experiencia y el oficio de años de laburo, lectura, escucha activa y redacción. Siendo músico y espectador, sabe bien cuáles son esos puntos que pueden interesarle a aquellos lectores que buscan una visión completa sobre la vida y obra de un artista o un periodo en concreto de la historia del rock.

Sus libros, sus años de radio y toda su trayectoria dentro y fuera del mundo de la música y la escritura lo convierten en una pieza fundamental en la literatura rocanrolera de las últimas décadas.


Enlaces