COBERTURA

Robayo y su rito de heavy metal local

La banda marplatense se presentó en Casa Rock junto a Criptodonte y Reptil para hacer, una vez más, una demostración en vivo de rock duro y metal.

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Por: Leandro Llona

Foto gentileza: Laura Cófreces

Tres de las bandas de metal pesado más furiosas de Mar del Plata – Robayo, Criptodonte y Reptil – se dieron cita en Casa Rock con una dosis cargada de volumen y distorsión.

Desde temprano las camperas de cuero y los cintos con tachas fueron copando el lugar, ubicándose cerca del frente para sentir de primera mano la potencia de los amplificadores locales.

Rondaban las diez de la noche cuando Criptodonte subió al escenario para calentar los motores del lugar y empezar a poner a tono a los presentes con los riffs y densidad valvular que los caracteriza.

Una hora más tarde, después del paso arrollador de Criptodonte, Robayo apareció en escena: guitarra, bajo, batería y la voz potente de Daniel Viale se encontraron con un público que los esperaba fervientes para disfrutar del más puro metal marplatense.

Robayo

Enseguida las manos se alzaron y saludaron con cuernos en alto esperando los primeros acordes de un show que sería demoledor. Los seguidores de la banda corearon las canciones, algunas de las cuales, ya tienen más de una década sonando en parlantes metalizados.

La formación de Diego “Piku” Leguizamón, Mario Montiel, Isaías Iturres y Dany Viale hizo temas del disco homónimo de la banda y de todos sus años en la ruta metalera; y presentó dos canciones nuevas en lo que fue una noche a todo volumen y distorsión.

“Vamos a hacer un tema nuevo.
Que va a ser nuevo para los que nos conocen
y para los que no”
(Dany Viale).

Robayo lleva más de diez años en el circuito y, en 2016, lanzaron el primero de sus discos. En él se ve plasmado el espíritu más puro de la banda y se nota la prolijidad y el poder propios de la trayectoria que llevan en sus espaldas.

Uno de los momentos más emotivos del show fue cuando uno de los exmiembros de la banda se acercó al escenario y saludó a los músicos, que lo presentaron ante el público con un afecto y una complicidad notables. Viale lo estrechó en un abrazo, la batería empezó a sonar y encararon el próximo tema, cruzando sonrisas entre las tablas y el suelo.

Robayo

Entre las personas que asistieron a celebrar el rito metalero de Robayo podían verse seguidores de diferentes edades, incluso en algunas de las mesas había nenes en brazos de sus padres mamando desde chicos el poder y la fuerza del más puro rock local.

El show cerró cerca de las doce de la noche, dando paso a Reptil, la última banda de la jornada. Viale y compañía bajaron del escenario dejando al público en lo más alto de la euforia, aplaudiéndolos con entrega y sabiendo con certeza que el heavy metal marplatense está más vivo que nunca.

Robayo

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