COBERTURA

Caballeros de la Quema y un show de lujo en Mar del Plata

El paso de la banda liderada por Iván Noble por el predio de Camet fue una pincelada de rock y nostalgia para muchos.

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Por: Leo Llona
Fotos: Ministerio de Cultura de la Provincia de Buenos Aires.

Desde temprano, las primeras familias empezaron a llegar y acomodarse en reposeras alrededor del predio para buscar un lugar desde donde pudieran ver el show con el mate en la mano y una visión tranquila. Los más jóvenes, con remeras de Caballeros de la Quema y frases de la banda, se fueron acomodando más cerca del escenario.

Rondaban las 20:30 cuando los músicos aparecieron en el escenario para para encarar lo que sería una noche de rock, reggae y clásicos de los inolvidables noventa.

“A llenar el tanque a boxes,
un fernet en el bar de José”

(Huelga de princesas)

Huelga de princesas”, el clásico de La paciencia de la araña (1998) fue uno de los primeros temas de la noche. La inconfundible melodía de vientos de la introducción puso a todos a saltar y celebrar la vuelta de la banda que allá por los noventa supo poner aire de conurbano a las letras de nuestro rock.

“Pejerrey”, “Sapo de otro pozo”, “Fulanos de nadie”, “Otro jueves cobarde” y “Avanti morocha” fueron algunas de las trompadas potentes y emotivas que la banda desplegó ante un público que los veía por primera vez en la ciudad tras 15 años desde su separación.

“Capitán, hijo de perra,
lavá la escarapela”.

(Rajá rata)

Iván Noble hizo una mención especial antes del tema “Rajá rata”, haciendo referencia a que “en una ciudad tan hermosa como Mar del Plata también viven ratas, como Etchecolatz”. La canción fue dedicada al genocida de 88 años con una energía de repudio que se veía tanto arriba como abajo del escenario.

En el repertorio también estuvo “Hasta estallar”, el tema que grabaron junto a León Gieco allá por 1997. Para hacerlo, el violero Pablo Guerra se colgó la armónica del cuello y encararon la canción con la misma fuerza y delicadeza que supieron tener hace 20 años.

“Después del agua, más agua,
porque este charco no tiene borde”.

(Carlito)

Pasadas las 22, Caballeros se despidió e hizo una pausa. Minutos después volvieron al escenario y cerraron la noche como su vuelta a la ciudad ameritaba: “Carlito” y “Oxidado” fueron los dos últimos sopapos de la noche.

El paso de la banda por el predio de Camet fue una pincelada de rock y nostalgia para muchos. Había personas con remeras de los primeros discos y tatuajes con tapas de la banda. La emoción se veía en cada garganta y en cada estrofa que coreaban desde abajo.

No sabemos si Caballeros va a volver, pero nos queda la tranquilidad de haberlos visto revolear tonos quintos y letras urbanas en una noche que, para muchos, será inolvidable.