EL BORDO

“Lo importante es disfrutar lo que uno hace”

A diez años de la salida de “Yacanto”, uno de los discos más significativos en la historia de la banda, Diego Kurz confesó ante 4MROCK que “cuando lo empezamos a grabar nos dimos cuenta que se venía algo muy potente”. Este sábado lo celebrarán en Casa Rock.

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Por: Maxi Ibañez

Foto: Mara Sosti

Toda banda tiene su disco bisagra. Ese trabajo de estudio inmortalizado a través de canciones que, por la inspiración de sus intérpretes, no pueden faltar en ningún show.  “Yacanto” es el claro ejemplo para El Bordo, la banda liderada por los hermanos Kurz que este sábado 17/2 llegará a Mar del Plata para celebrar los 10 años del CD que marcó un quiebre en su historia.

Un disco demoledor de principio a fin con clásicos como “El regreso”, “La banda”, “Noche extraña” y “Soñando despierto” que llegó casi a finales del 2007 y no perdió jamás terreno. Tampoco vigencia. “Se trata de un disco muy visceral que Ale (Kurz) tenía muy bien pensado. Salió furioso y a nosotros nos sigue gustando tocar en vivo. Incluso las letras siguen funcionando, son muy actuales”, reflexionó Diego Kurz, guitarrista de la banda y hermano del cantante, en diálogo con 4MROCK.

Un disco que, al cumplirse 10 años de su edición, será la excusa perfecta para que El Bordo se presente por primera vez en Casa Rock. “Lo vamos a tocar de punta a punta, pero también habrá espacio para las últimas composiciones (“El Refugio”) y los clásicos de siempre”, anticipó.

-¿Cuándo se dieron cuenta que pintaba para discazo? 

-Cuando lo empezamos a grabar nos dimos cuenta que se venía algo muy potente. A nivel sonido, de guitarras, era una cosa muy agresiva. De todos modos, lo que terminó quedando fue espectacular. Con la mezcla y la masterización terminó de explotar. Pero en la previa ya sentíamos que iba a hacer especial.

“Cuando empezamos a grabar

Yacanto nos dimos cuenta que

se venía algo muy potente”.

Diez años después (2017), El Bordo editó “El Refugio”, su séptimo disco de estudio en – ahora – 20 años de trayectoria. Un disco que fue grabado en su propia sala de ensayo – emplazada en el barrio porteño de Almagro – donde dos décadas atrás ensayaban Los Redondos y La Renga.

Le aportó un plus especial. Grabar por primera vez en nuestra sala era un desafío. Nos gustaba mucho la idea de poder hacerlo en nuestro lugar, pero sabíamos que para que sonara bien teníamos que esforzarnos. Una cosa es ir a un estudio bien armado, sabiendo dónde va cada equipo, cada instrumento, cada micrófono, para que todo suene a la perfección, y otra es probar hasta encontrar la mejor ubicación”, destacó.

-¿Qué sensaciones les generan estas nuevas canciones? 

-Es un disco compositivo llegamos a un punto muy alto. Nos gusta mucho. En algunas cosas se parece a “Yacanto”, porque es un disco que está pensado para que tocar en vivo. Hay un guitarra del lado derecho, otra del izquierdo, batería, bajo, armónica y teclado. No es hay que 20 ideas de guitarras y otras cosas que al momento del vivo se hace difícil adaptar. En este caso, como en el caso de “Yacanto”, “El Refugio” es un disco muy visceral y lo estamos disfrutando. Hay temas que ya tienen pasta de clásico.

EL VALOR DEL DISFRUTE

El 2018 arrancó muy intenso para El Bordo. Después de las presentación en Baradero Rock y Cosquín Rock, previo paso por Mar del Plata, la banda continuará con presentaciones en Quilmes (23 y 24 de febrero), 3 de marzo (San Miguel) y 24 de marzo (La Plata).

Haber estado en los dos festivales más importantes, en lugar muy interesantes de la grilla, compartiendo con bandas de lujo como Ciro, Las Pelotas y Guasones, estuvo buenísimo. Ese roce te hace crecer”, reflexionó Diego rumbo a los festejos por las dos décadas del grupo.

-¿Toman dimensión del camino recorrido?

-(Respira). Es mucho tiempo, sinceramente una locura. Esta celebración nos encuentra mejor que nunca. Tocando mucho, muy fortalecidos como grupo y con ganas de seguir mejorando y sacando cosas nuevas.

-¿Existe alguna fórmula para mantenerse tanto tiempo juntos? 

Disfrutar. Es algo que aprendimos de La Renga, por ejemplo. Vos los ves a los muchachos y están riéndose todo el tiempo. Tuvimos la suerte de conectarnos con ellos y ver desde adentro cómo laburan. Ensayan, se ríen… hay una buena onda tremenda. Eso te descontractura y te saca la rigidez. Por eso insisto con que lo importante es disfrutar lo que uno hace. Estar de buen humor, si bien es lógico, porque en los grupos humanos pasa de todo, a veces estar medio bajón por algún mambo en especial. De todas formas, cuando llegás a la sala se genera una buena vibra y te olvidás de todo.

Nosotros no fabricamos cajas ni software, generamos música. Para estar bien tenés que vibrar y sentir buena onda. Eso pasa en El Bordo”, continúa Diego Kurz sin perder – ni dejar de lado – la cuota de la profesionalidad que hace falta para trascender en el tiempo, más allá de la importancia del talento musical.

Tenés que tener mucho respeto hacia tus compañeros. Llegar a horario a los ensayos, laburar el día a día, hasta aprovechar los ratos libres. Por ejemplo, los miércoles – después del ensayo – nos quedamos a comer un asado y hablar de todo. Esos momentos de ocio hacen a la unión del grupo”, señaló. 

“El Refugio es un disco muy visceral

 y lo estamos disfrutando”.

AQUELLA PRIMERA VEZ EN VINOTECA 

Diego recuerda con cierta nostalgia que en enero de 2006 El Bordo toco primera vez en Mar del Plata. Fue en Vinoteca Perrier, al otro día de formar parte del Festival Gesell Rock. “Era un lugar largo y finito, muy caliente, con mucho rock. Veníamos de tocar en Villa Gesell y estuvo buenísimo. Ahora el lugar en el que vamos a tocar este sábado (Casa Rock) conserva algo de ese espíritu. Lo conocemos porque las últimas veces que hemos tocado en Mar del Plata hemos ido ahí a tomar algo o escuchar un poco de música. Nos encantan los shows en los que tenés la gente cerca, bien íntimo”, deslizó.

El show del sábado tomará protagonismo un par de meses después de haber llenado, por segundo año consecutivo, el mítico Luna Park. “Hace unos días hablábamos con los chicos de las diferencias de tocar en un lugar grande que en uno chico. En Luna Park, por ejemplo, no podés improvisar. Como tenés todo muy sincronizado (pantallas, luces y sonidos) no podés agregar un tema en el medio porque el sonidista e iluminador tiene todo seteado. En cambio, en shows como Casa Rock podés salirte del libreto y ser menos estructurado. Aparte, tocar casi cara a cara con los chicos que están abajo haciéndonos el aguante, cantando nuestras canciones, es un flash. O incluso, si la banda está conectada, meter alguna zapada. Los dos tipos de recitales son interesantes, pero a la vez son muy diferentes”, concluyó Diego en comunicación con 4MROCK.

Integrantes

  • Ale Kurz - voz y guitarra
  • Diego Kurz - guitarra
  • Migue Soifer - batería
  • Pablo Spivak - bajo
  • Leo Kohon - teclados y armónica

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