ENTREVISTA

Manuel Moretti, el hacedor de canciones

El líder de Estelares habló con 4MROCK sobre la importancia de la formación y reflexionó sobre su oficio creativo. “En épocas de crisis, componer es más fuerte que yo”, reconoció.

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Por: Ricardo Juan
Fotos: Estelares.

De Manuel Moretti hablan sus canciones. Quien siguió su obra, sabrá de su inestabilidad, de su vieja relación conflictiva con la soledad, de sus viajes al mundo de los excesos  y de las antenas que lo rescataron. El escepticismo, la necesidad de expresarse y la creatividad, especialmente en momentos caóticos, también definen, en parte, la esencia de un verdadero hacedor de canciones.

El cantante de Estelares reunió mucha información para elaborar una poesía basada en el -conocimiento pero también en la intuición y, sobre todo, en la emoción. De sus angustias más profundas surgieron la mayoría de las canciones, respaldadas por el recorrido de un hombre que estudió Medicina, Arquitectura, Filosofía, Bellas Artes y Teatro. Su amor por el cine y haber escuchado de chico a Leonardo Favio, Nino Bravo y Roberto Carlos, entre otros intérpretes, son otras fuentes de inspiración de un compositor curioso y sensible.

Para  Moretti siempre fue mejor crear. A los 20, cuando no tenía rumbo. A los 35, cuando no tenía un peso. También a los 51, cuando disfruta de sus hijas y saborea el reconocimiento a su arte. “Todo lleva mucho tiempo”, reconoce el juninense, que ya lleva más de 20 años al frente de la banda platense.

En una entrevista con 4MROCK, Moretti nunca se apartó de lo creativo: empezó hablando de fútbol, otra de sus pasiones, y luego se explayó sobre su oficio.  Además, en su paso por Mar del Plata, reflexionó sobre las sensaciones que le genera la ciudad. “Para mí es toda la felicidad del clase media de mi generación, cuando éramos niños, durante los 60, 70 y 80”, explicó en una distendida charla.

-En Twitter opinás mucho de Sarmiento de Junín y a veces te enojás bastante…

-En realidad yo tengo mucho amor por Sarmiento. Me enojo, pero nunca me corro de foco, no soy un exitista. Lo que me da un poco de pena es que en los últimos 3 años, desde que ascendió a Primera hasta ahora, le ha costado mucho tener juego a Sarmiento. Y Sarmiento siempre tuvo equipos con juego, equipos que han jugado bastante bien. Entonces, me molesta que a veces la pelota no rote en el medio de la cancha… Entiendo que la presión es más dificultosa cuando estás en Primera, con equipos más afirmados, pero cuando me enojo es cuando no hay juego, cuando los jugadores que tienen buena visión no se asocian o están solos. En el último partido contra Instituto me gustó mucho la presión arriba, que provocó errores y generó los tres goles. Pero si me preguntás, quiero que Sarmiento tenga juego. Porque una vez que tenés juego, después las cosas se acomodan. Al menos así siento yo este hermoso juego llamado fútbol.

“Cuando estoy en crisis o lo que

sea, componer es más fuerte que yo”.

-Volviste a jugar en cancha de 11 y te reconociste como un jugador creativo, un rasgo que te define.

-(Se ríe) Sí, eso es como me gusta a mí. Cuando jugué en inferiores, era líbero. Cuando se jugaba 4-3-3 me desempeñaba ahí. Aprendí a jugar con eso de la lectura…Pero esas son cosas que me gustan a mí cuando juego, nada tiene que ver con el ámbito profesional.  De todos modos, es un juego que me gusta mucho, que disfruto muchísimo y después de más de 20 años volví a jugar  en cancha de 11. Yo no lo puedo creer, para mí es la gloria.  Obviamente que somos todos grandes, pero volver a jugar en una cancha de 11, cuando lo que te gusta es el juego, el espacio y que corra más la pelota que el hombre, es muy lindo.

-Una de las cosas que te molesta de las giras es perderte los partidos de los sábados,  ¿te perdiste muchos este año?

-Estuve un mes sin jugar, como cinco sábados. Venía bastante cómodo, porque al jugar una vez por semana uno se recupera. Estaba bien físicamente. Pero después de cinco partidos volví a jugar. Es un divertimento entre amigos.  Tengo amigos y un hermano que han jugado torneos, como el campeonato Senior de la UBA… esos torneos a veces son duros y eso no me gusta nada. Un día vino mi hermano a casa, después de haber jugado un partido en el torneo de la UBA, y tenía un moretón desde el cuádriceps hasta abajo de la rodilla, porque le metieron un planchazo. Yo le dije que estaba loco. Nosotros jugamos entre amigos. Puede haber algún empujón o alguna patada, pero es muy divertido. Es como cuando éramos niños: jugar un rato, eso es todo.

-Para volver a lo creativo, ¿de qué manera surgen las canciones?

-A veces aparecen, pero es el oficio, la cantidad de años que uno tiene escribiendo canciones. Vas aprendiendo más cosas, las vas incorporando. Es el mismo oficio pero con más elementos, conforme pasan los años. Vas tomando en cuenta más cosas que vas aprendiendo. Sigue siendo algo que te emociona, con la combinación de elementos que conocés y te gusta mostrar. Es un oficio hermoso, de mucha emoción, de juego y de felicidad. También hay una parte de mucho laburo, obviamente.

-¿Cuánto te ha ayudado la formación que tuviste para que las canciones aparezcan?

-La formación es muy importante. También porque me gusta mucho y no sé si sé hacer otra cosa. Cuando estoy en crisis o lo que sea, componer es más fuerte que yo. Pero la formación ha sido muy importante y lo sigue siendo. Últimamente disfruto mucho de mi familia y no me cuelgo tanto, pero justo ayer abrí unas grabaciones que tenía de películas, de un programa que estaba en la Televisión Pública a la medianoche (NdeR: Filmoteca). Es una maravilla. Justo había una película de (Friedrich) Murnau, que se llama Tabú…  Son cosas que me gustan mucho, que te forman. Te empezás a sorprender con el talento de esos tipos, ¡se filmó en 1931! Cómo filmaban, cómo contaban… Uno ve eso y no para de flashear. Antes era todo el tiempo así, ahora estoy un poco más haragán, pero de vez en cuando me doy una vuelta para volver a informarme.

“Mar del Plata sigue siendo para mí el lugar

donde se arman las fantasías de aventura”.

-¿Se puede decir que tu carrera ha  tenido un largo tiempo de siembra?

-Sí, pero es como todo oficio: lleva tiempo. Todo lleva mucho tiempo, en cualquier rubro, pero en este rubro específicamente. Es muy difícil que una banda no se solidifique después de por lo menos 10 años.  Después es jugarte y aprender a sostenerte, a que el oficio siga siendo lo que más te moviliza.

 -¿Qué representan para tu vida Junín, Buenos Aires, La Plata y Mar del Plata?

Junín es el nacimiento y la primera inspiración por curiosidad humanística. Buenos Aires fue la fascinación de las luces y el primer choque. La Plata fue la posibilidad de bajar de ese gran shock, que fueron muchas luces y muy feliz, pero muy colgado en el Planeta Mongo; y Mar del Plata sigue siendo para mí el lugar donde se arman las fantasías de aventura, ya sea personal, individual, del vacacionante de clase media argentina. Es como esa mística tan setentosa, que fue un poco lo que se hizo en el video de “Quién no se ha besado en Mardel”. Mar del Plata para mí es toda la felicidad del clase media de mi generación, cuando éramos niños, durante los 60, 70 y 80. Es la clase media y los pequeños sueños veraniegos.


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