ENTREVISTA

Miniaturas de un Pavote: rock y literatura

En la previa de su primera presentación en Mar del Plata, Tomás Grandinetti – cantante de la banda – habló sobre el primer disco próximo a salir, la cuota literaria que tendrá y la decisión de mostrar “un concepto, una idea”.

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Por: Maxi Ibáñez
“…despelote en el toilette de damas
por las miniaturas de un pavote
agenda de títere, bailanta y zapallito
chupa onda y pudre humor…”.
(Extracto de “Basta fuerte” – Divididos – recitado por Diego Arnedo).

Una banda que admira a Divididos y escribe su propia historia de la mano de cinco amigos que, este sábado, debutarán en Mar del Plata. Un quinteto que nació, en realidad, en algún momento del año 2002/03, cuando tres de sus integrantes (Tomás, Facu y Guille) se conocieron y encendieron la chispa. Chispa que se materializó en varios proyectos musicales y que, con la incorporación de los otros dos (Gonza y Juan), incluso en algún proyecto anterior, terminó confluyendo en este grupo de apenas tres años de edad y que tiene la música latiendo en dos lugares al mismo tiempo: Capital Federal y Bahía Blanca.

Cinco amigos que tienen anclaje, en cuanto a lo musical, en el rock nacional de los años 80 y 90. A partir de esa base, los estilos que abarcan son variopintos, pasando por el funk, el hard rock y un dejo de grunge que les da un tinte particular al sonido. Con baterías y bajos sólidos que acompañan y dirigen el ritmo, las dos guitarras gozan de una libertad que permite poner sus melodías en el centro del corazón de los temas.

Con ustedes, Miniaturas de un Pavote.

El nombre de la banda se desprende de un recitado de Diego Arnedo en medio de la canción “Basta fuerte” de Divididos. “Fue una frase que siempre nos gustó y como todos, desde nuestra adolescencia, somos muy seguidores de Divididos. Nos pareció copada, hasta graciosa, y la adoptamos para nombre de la banda”, reconoció Tomás Grandinetti en comunicación con 4MROCK, la voz cantante del grupo.

Después, con el correr del tiempo, respetando de dónde surgió, supimos darle nuestro propio sentido”, agregó quien, a su vez, es profesor de Lengua y Literatura, un dato no menor si se tiene en cuenta que le escapa al mote de “cantante de la banda”. Tomás se define como un “narrador de historias”.

En los shows que hicimos el año pasado presentando nuestro primer EP ‘Cintas borradas’, con cuatro temas, repartíamos un volante con un texto – continuó Tomás, que nació en Ciudadela y hace seis años se radicó en Bahía Blanca por cuestiones personales –. Una ficción que trataba sobre las miniaturas y los pavotes, algo muy Cortázar, y lo digo con el mayor de los respetos hacia Julio, salvando las distancias”.

“No me gusta decir que soy

el cantante de la banda,

sino alguien que cuenta historias”.

SE VIENE EL PRIMER DISCO 

A finales del 2015, la banda se metió en Estudio Del Parral, ubicado en el barrio de Chacarita, para parir, de la mano del ingeniero Ariel Feder, “Cintas borradas”. Su primer EP que cuenta con cuatro temas y con el cual recorrieron el perímetro de Capital Federal. Más allá de éste “material oficial”, en redes sociales, la banda a conocer algunas rarezas como “Amnésico Argentino”, “Apagón”, “¿Dónde quedarán?” y “La última curda”, temas grabados de manera muy casera que surgieron, en su mayoría, de improvisaciones mientras registraban su primer trabajo. También algunos temas grabados de ensayos como “Vientos”, “Consumo demencia” y “La marea”.

Durante el transcurso del 2017, además de seguir recorriendo Capital Federal y alrededores, Miniaturas de un Pavote se metió a grabar en Estudio del Parral, otra vez de la mano de Ariel Feder,  lo que será su primer disco oficial que se titulará “Uniformes rojos, uniformes negros”. Se espera que para marzo de este año salga a la luz.

-¿Qué disco pretenden mostrar? 

-El disco viene con un cuento que fue ilustrado por un amigo nuestro. Queremos, porque nos gusta, mostrar la música y la literatura al mismo tiempo. Que sea bien visual. Queremos mostrar un concepto, una idea, que ataque por varios frentes. Musicalmente tenemos influencias de todos lados. En este caso, el fuerte será la historia, las letras, el contenido literario.

-¿Qué te inspira? 

-Este disco presenta una lucha de dos posturas, representado por lo rojo y lo negro. Tomé la idea de una novela que se llama “Rojo y negro” de Stendhal. Siempre que hay dos posturas hay un conflicto de intereses. Lo que quise representar en este disco es esa lucha interna que tiene un artista por diferentes motivos. Es algo muy personal, el arte por el arte mismo o el arte con un compromiso. En este caso, el cuento se representa entre dos ejércitos, pero el conflicto está adentro. En el transcurso del texto y las canciones uno se va dando cuenta que lo rojo y lo negro son dos caras de una misma moneda.

“Es muy difícil llegar a otros lugares

si primero no pisaste fuerte en tu ciudad”.

-La música como generadora de conciencia…

-Comparto y defiendo ese concepto. Creo que debe ser así. Cuando tocamos solemos colaborar con algunos comedores y hablar con los chicos de Clave Solidaria (NdeR: una organización sin banderas políticas, ni religiosas, creada para ayudar al que menos tienen, sin prejuicios, quienes nos acompañan en todos los shows y para quienes pedimos colaboración en cada uno de ellos), ver el laburo que hacen día a día, es emocionante. 

-¿Cómo es la movida rockera en Bahía Blanca?

-Hay una brecha muy grande entre el under y ‘Luceros el Ojo Daltónico’, que es la única banda que mete 2.000 o 3.000 personas en una fecha. Una banda del carajo que me encanta, a la que voy a ver cada vez que puedo. Conozco a los chicos y son excelentes personas y artistas. Después veo que hay miles de bandas que hay en Bahía Blanca. Entonces, surge otro problema: hay lugares para tocar. Hay mucha movida, muchos centros culturales, pero es más una movida del under. Luceros es la única banda de Bahía Blanca en la historia que llenó un estadio.

-En ese contexto, salir de Bahía Blanca debe ser todo un desafío… 

-Por supuesto. Salir a otra ciudad es como ir a la deriva. Uno no sabe lo que se va a encontrar. Es muy difícil llegar a otros lugares si primero no pisaste fuerte en tu ciudad. Luceros, que mete 2 mil o 3 mil personas en Bahía Blanca, recién está yendo a tocar a Capital Federal. Pero hace 15 o 20 años vienen tocando. Hay que remarla mucho. En nuestro caso, zafamos porque Nacho es de Mar del Plata y él va a convocar a mucha gente. Es un desafío hermoso, Mar del Plata me encanta.

Integrantes

  • Tomás Grandinetti – voz
  • Guillermo Ceñal – guitarra y coros
  • Gonzalo Rodríguez Franco – guitarra
  • Facundo Catriel Piris – bajo
  • Juan Ignacio Stanley - batería

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