COBERTURA

Una noche de distorsión y válvulas al mango

Sujetos y Lovorne le sacaron chipas a la noche marplatense a lo largo de casi tres horas de rock al palo. Las dos bandas volvieron a presentar sus discos más recientes, entre invitados y el alma de Pappo presente.

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Por: Maxi Ibáñez

Foto: Mara Sosti

Tres horas de distorsión y válvulas al mango se le plantaron a la veda electoral y le regalaron a Mar del Plata una noche del más puro rock and roll a cargo de Sujetos y Lovorne.  De los primeros 90 minutos a pedir de Luciano Napolitano y compañía; al tramo final en el que Hagi, Pato y Oveja volvieron a presentar en Mar del Plata su último y más reciente trabajo de estudio: “Crudo”. Lo que dejó este encuentro explosivo, según la mirada de 4MROCK.

Lovorne rompió el hielo pasadas las 22. “Rodar para vivir” fue la pieza elegida para empezar a transitar un intenso viaje por las profundidades de “Lovornetorium”, el más reciente disco de estudio de Luciano y compañía. 

Todos hablan de vos” y “El que afloja” continuaron uno pegado al otro, casi sin pausa entremedio. “Gracias Mar del Plata por este recibimiento, gracias Sujetos por la invitación”, soltó la voz líder del grupo en sus primeras palabras de cara al público.

Sin dudas, uno de los puntos altos fue cuando la guitarra de Luciano comenzó a devolver los primeros acordes de “El brujo y el tiempo”, un clásico de Norberto Napolitano en Pappo’s Blues Volumen 3.

“…de tanto pensar en el brujo

creo que el amanecer

podrían ser sólo dibujos

que van recorriendo mi ser…”.

La base de Lovorne funcionó aceitada y al palo: la mano izquierda de Luciano estuvo indomable y levantó la temperatura de Casa Rock, Marcelo Bracalente aportó su base de cuerdas desde el bajo eléctrico y Adrián Espósito, el latir del trío a partir del doble mazo que retumbó en su batería.

Nuevas canciones como “Padrastro TV” y “Naturalmente” también sonaron en la noche, antes de otro de los picos altos: “El tren de las 16”. Un clásico del Carpo que invitó a saltar, cantar y bailar a todos los presentes.

No les voy a decir dónde, pero quiero que todos sepan que las cenizas de mi viejo descansan en Mar del Plata”, soltó un emocionado Luciano antes de darle paso a “El Acantilado”, el primer tema que compuso en la vida de Lovorne, justamente donde se juntaba a charlar de la vida con el más grande violero del rock argentino.

El cierre llegó con Hagi de Sujetos y Gastón Arrúa de “La Puntera” (y, a su vez, líder de la banda tributo “Sucio y desprolijo”) arriba del escenario. En un final a tres guitarras, “Fiesta cervezal” y “Sucio y desprolijo” dejaron las gargantas al rojo vivo y a un público sediento de más rock.

SUJETOS Y SU PODER “CRUDO”

“Crudo”, como en toda la gira de presentación de su disco homónimo, fue el puntapié de salida para Sujetos. El riff inicial, la estrofa pegadiza y el estribillo que explota, el combo perfecto para cada inicio de show.

“Puertas” y “Rancho” se colaron al comienzo de la lista de 14 temas que Hagi, Pato y Oveja eligieron para hacer sonar. El agradecimiento hacia su público fiel, camino al tramo final de un 2017 que los tuvo muy inquietos – entre presentaciones en Mar del Plata y otras ciudades del país, como Pergamino, Ayacucho, Wilde, Lomas del Mirador e Ibicuy (Entre Ríos) –, tampoco pasó desapercibido. “Gracias a cada uno de los colaboraron para que hoy estemos tocando acá”, dijo Hagi.

“…cómo evitar la esclavitud mental

y desechar lo que está de más…”.

Da la sensación que, mientras más pasa el tiempo y las presentaciones se suceden una tras otra, Sujetos le sigue encontrando la vuelta al formato trío. Hagi luce más suelto con la guitarra al frente, Pato hace lo suyo desde las cinco cuerdas de su bajo eléctrico y Oveja le pega como nunca en los más de 10 años que lleva en la banda.

En “Cielo, tierra y mar” – una de las canciones que con el correr de los minutos crece en volumen y esfuerza, hasta estallar en el riff final – el público volvió a dejarse llevar por la música, en Kilmister sonó la cuota más power del trío en un gran homenaje que decidieron hacerle al líder de Mötorhead en “Crudo” y en “Abismo” la descoció Richie Landaburu con un solo de alto vuelo.

David Galiano de “La Rústica” aportó su viola en una poderosa versión de “Cambiando el aire”, mientras que Gastón Arrúa volvió a subirse al escenario para hacer de primera guitarra en “Hasta el final”, otra clásica canción “sujeta” hecha videoclips.

Dos soles”, “Monibus” y “As of spades” (Mötorhead) le pusieron el moño a una noche de distorsión y válvulas al mango, donde solo hubo espacio para la adrenalina y los buscadores de aventuras, de la mano de dos bandas que le rindieron tributo al power rock.